En un ACV, cada minuto cuenta. Y en Barranquilla, una ruta especializada busca que cada uno de esos minutos se convierta en una oportunidad para salvar funciones y preservar vidas.

El accidente cerebrovascular (ACV), según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la segunda causa de muerte en el mundo y una de las principales causas de discapacidad en adultos, puede aparecer de manera súbita y cambiar, en cuestión de instantes, la vida de una persona y de toda una familia. La pérdida repentina de fuerza, una alteración del habla, la asimetría facial, problemas de equilibrio o cambios súbitos en la visión pueden ser señales de alerta frente a una emergencia neurológica que requiere atención inmediata.

En este contexto, Clínica Misericordia Internacional recibió el reconocimiento de la World Stroke Organization (WSO) como Advanced Stroke Centre, convirtiéndose en el primer centro de Barranquilla en obtener esta distinción internacional.

El reconocimiento destaca las capacidades, procesos, equipos y servicios con los que cuenta la institución para brindar una atención avanzada e integral al paciente con ACV, y representa un nuevo hito para la atención neurológica de alta complejidad en Barranquilla y el Caribe colombiano.

Pero detrás de este reconocimiento existe una ruta asistencial diseñada para algo mucho más importante: que el paciente no se pierda en el camino.

NeuroStroke: una ruta donde cada etapa está conectada

Atender un ACV requiere mucho más que una respuesta inmediata. Requiere conocimiento, experiencia, tecnología, coordinación y un equipo preparado para actuar oportunamente y acompañar al paciente durante las diferentes etapas de su recuperación.

Por eso, Clínica Misericordia Internacional desarrolló NeuroStroke, un programa asistencial que integra los servicios y profesionales que intervienen en la atención del paciente con ataque cerebrovascular, conectando cada momento bajo un mismo propósito: brindar una atención integral, especializada y oportuna centrada en el paciente.

La ruta comienza desde el ingreso por Urgencias. Ante la sospecha de un ACV, se activa un proceso de valoración prioritaria, identificación de los signos neurológicos y diagnóstico para determinar la conducta más adecuada según las condiciones de cada paciente.

A partir de allí, diferentes áreas trabajan de manera coordinada para avanzar rápidamente en el diagnóstico y tratamiento.

Diagnóstico 24/7: la tecnología también cuenta cuando el tiempo corre

Clínica Misericordia Internacional cuenta con tomografía y resonancia magnética disponibles 24/7, herramientas fundamentales para obtener información que permita a los especialistas orientar el diagnóstico y definir el manejo requerido por cada paciente.

En el ACV, la tecnología no funciona de manera aislada. Su verdadero valor aparece cuando está integrada a una ruta en la que los resultados pueden ser interpretados rápidamente por los equipos especializados y convertirse en decisiones clínicas.

Terapias de reperfusión: cuando recuperar el flujo sanguíneo puede cambiar la historia

En determinados pacientes con ACV isquémico, el tiempo es decisivo para acceder a terapias de reperfusión.

La ruta NeuroStroke contempla la trombólisis intravenosa en pacientes que cumplen los criterios establecidos y, cuando está indicada, la trombectomía mecánica, procedimiento endovascular realizado por el equipo especializado de Hemodinamia para retirar el coágulo en pacientes seleccionados.

De acuerdo con los criterios clínicos y de imágenes, estas intervenciones pueden realizarse dentro de diferentes ventanas terapéuticas. La trombólisis intravenosa puede realizarse tradicionalmente hasta las 4 horas y media desde el inicio de los síntomas en pacientes elegibles, mientras que la trombectomía puede ampliar la oportunidad terapéutica hasta 6 horas y, en pacientes cuidadosamente seleccionados mediante criterios clínicos e imagenológicos, incluso hasta 24 horas desde la última vez que fueron vistos bien.

Esto significa que una ventana terapéutica no es solamente una cifra: es una oportunidad que depende de que el paciente sea reconocido a tiempo, llegue a una institución con la capacidad requerida y pueda activar rápidamente una ruta coordinada.

Después de la emergencia: la ruta continúa

El ACV no termina cuando termina la emergencia. Por eso, para los pacientes que requieren vigilancia especializada, NeuroStroke cuenta con la Unidad de Cuidados Intensivos Neurológicos, donde Neurología, Medicina Crítica, Enfermería y las diferentes áreas involucradas trabajan de manera coordinada alrededor del paciente.

Aquí es calve tener en cuenta que la recuperación también hace parte de la ruta. Fisioterapia, Terapia Ocupacional, Fonoaudiología, Neurología, Nutrición y las demás disciplinas involucradas participan en la construcción de un plan de rehabilitación de acuerdo con las necesidades y evolución de cada persona.

Ruta Pepe Misericordia: atención a las secuelas del ACV

Algunos pacientes pueden desarrollar secuelas después del Accidente Cerebrovascular, entre ellas la espasticidad, una alteración que puede generar rigidez muscular y dificultar el movimiento.

Por eso, NeuroStroke contempla la Ruta Pepe Misericordia, una ruta integral para la atención de la espasticidad post-ACV, acompañada por un equipo multidisciplinario que permite identificar tempranamente sus manifestaciones y establecer estrategias de manejo y rehabilitación de acuerdo con las necesidades de cada paciente.

De esta manera, la ruta no se concentra únicamente en la atención de la fase aguda, sino que acompaña al paciente durante su proceso de recuperación.

Desde la primera valoración en Urgencias, pasando por el diagnóstico, el tratamiento, la trombólisis cuando está indicada, la intervención endovascular en Hemodinamia, la atención especializada en la UCI Neurológica, la rehabilitación, el manejo de las secuelas, el egreso y el seguimiento, cada etapa está conectada.

¿Cómo reconocer un ACV?

Ante la aparición súbita de alguno de estos signos, actúe de inmediato y busque atención médica de urgencia:

  • Rostro: un lado de la cara puede caer o presentar adormecimiento.
  • Fuerza: pérdida repentina de fuerza o sensibilidad en un brazo o una pierna.
  • Habla: dificultad para hablar, pronunciar o comprender.
  • Equilibrio o visión: mareo repentino, dificultad para caminar o alteraciones súbitas de la visión.

Ante un ACV, cada minuto cuenta.

Un reconocimiento que trasciende a la institución

El reconocimiento como Advanced Stroke Centre por parte de la World Stroke Organization representa un avance para la atención especializada del ACV en la región y fortalece la capacidad de Barranquilla para responder ante una emergencia neurológica que exige coordinación, oportunidad y especialización.

La distinción se suma a otros reconocimientos obtenidos por el programa NeuroStroke, entre ellos el Premio Angels Internacional en categoría Oro, relacionado con indicadores y estándares de calidad en la atención del ACV.

Clínica Misericordia Internacional hace parte además de la red distrital de atención de ACV y ha recibido reconocimientos de la World Stroke Organization asociados al reporte de indicadores y calidad en la atención.

Pero detrás de cada indicador hay una historia humana de una persona que quiere volver a caminar, una familia que espera escuchar nuevamente una voz y un paciente que quiere recuperar su independencia. Por eso, en Clínica Misericordia Internacional, el propósito de NeuroStroke se resume en tres palabras:

DETECTA. ACTÚA. SALVA.