Investigación sobre la relación del Zika y el Guillain-Barré

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“Investigación corrobora riesgo de contraer el trastorno neurológico tras la infección por Zika”

El estudio fue liderado por el hospital Johns Hopkins de Estados Unidos, en el que participaron 20 especialistas de diferentes regiones del país. La Misericordia Clínica Internacional fue la única Institución barranquillera, prestadora de servicios de salud, que hizo parte de la investigación más grande y significativa que se ha hecho en el mundo, con la intención de comprobar la hipótesis del vínculo entre el virus y este compromiso neurológico.

Dentro del equipo investigador, se encuentra el reconocido neurólogo Dr. José Vargas, la Dra. Karen H. Rizcala y la Dra. María T. Morales, quienes hacen parte de nuestro complejo clínico internacional.

El estudio fue publicado el 5 de octubre de 2016 en The New England Journal of Medicine.

A continuación los invitamos a leer la publicación en la versión en español:

NUEVOS DATOS REFUERZAN EL VÍNCULO BIOLÓGICO ENTRE LA INFECCIÓN POR ZIKA Y EL SÍNDROME DE GUILLAIN-BARRÉ

 Investigación corrobora riesgo de contraer el trastorno neurológico tras la infección por Zika

 La infección por el virus del Zika induce la producción de anticuerpos contra la infección, los cuales al mismo tiempo pueden dañar la mielina de los nervios y desencadenar el síndrome de Guillain- Barré.

En un proyecto de colaboración con científicos de seis hospitales colombianos, los investigadores de Johns Hopkins Medicine informan sobre una prueba biológica que parece ser la más contundente hasta ahora del vínculo existente entre la infección por el virus del Zika y el síndrome de Guillain- Barré.

Hace mucho que los datos epidemiológicos han sugerido una estrecha conexión entre las crecientes tasas de infección por el virus del Zika y la aparición de casos Guillain-Barré. Los resultados del nuevo estudio, publicado el 5 de octubre en The New England Journal of Medicine, refuerzan la correlación con pruebas inmunológicas y virales de la infección por Zika en un considerable número de personas con Guillain-Barré, afirman los investigadores.

El síndrome de Guillain-Barré es un trastorno poco frecuente y potencialmente paralizante del sistema nervioso, que aparece días o semanas después de una infección causada por virus o bacterias. La enfermedad, denominada afección inmunitaria postinfecciosa, ocurre cuando el propio sistema inmunológico de la persona ataca la capa de mielina que protege las neuronas. Esto a menudo ocasiona debilidad muscular, dolor, deficiencias sensoriales y, en casos muy agudos, la parálisis.

Este síndrome, que afecta aproximadamente a una o dos de cada 100.000 personas que han sufrido infecciones, se diagnostica mediante pruebas neurológicas electrodiagnósticas que miden la velocidad de conducción y actividad de las señales nerviosas. Los científicos desconocen por qué la enfermedad afecta solo a algunas personas y no a otras. “Al principio del brote de Zika en Sudamérica, mis colegas de Colombia me contactaron preocupados por el aumento de pacientes con complicaciones neurológicas en sus hospitales”, indica el Dr. Carlos A. Pardo, profesor titular de neurología y patología en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, graduado de medicina en Colombia y actualmente experto en enfermedades neuroinmunitarias e infecciosas, incluyendo el síndrome de Guillain-Barré.

Para el nuevo estudio, el equipo de investigadores del Dr. Pardo diseñó, junto con los colegas de Colombia, estrategias para evaluar a los pacientes con sospecha de problemas neurológicos derivados del Zika. Además, proporcionó las herramientas para realizar pruebas virales en muestras de sangre, líquido cefalorraquídeo y orina de 68 individuos con síntomas de Guillain-Barré. De los 68 pacientes inicialmente evaluados en Colombia, se seleccionaron 42 para efectuar estudios virales e inmunológicos utilizando los líquidos orgánicos. A poco de iniciar la evaluación, los investigadores determinaron que la orina era el líquido orgánico más confiable para diagnosticar la infección por Zika en pacientes con Guillain-Barré.

Diecisiete pacientes mostraron positividad en la prueba de orina para detectar el virus del Zika. Otros 18 no tuvieron indicios del virus del Zika en la orina, pero mostraron rastros inmunológicos de la infección por Zika al detectarse la presencia de anticuerpos característicos del virus en su sangre o líquido cefalorraquídeo. La mayoría de los participantes del estudio eran adultos —38 hombres y 30 mujeres con una edad promedio de 47 años. Casi todos los pacientes manifestaron dos o más síntomas clínicos de la infección por Zika, entre ellos, fiebre, dolor de cabeza, sarpullido y conjuntivitis.

Los científicos afirman que prácticamente la mitad de los participantes del estudio se quejaron de síntomas neurológicos dentro de los cuatro días después de haber aparecido los síntomas del  Zika—una respuesta, según ellos, inusualmente rápida si se compara con la de quienes presentan síntomas de Guillain-Barré posteriormente a otras infecciones virales, como la influenza y los herpesvirus.

Los análisis revelaron además que casi el total de los 46 pacientes en quienes se confirmó el Guillain- Barré por pruebas neurológicas electrodiagnósticas tenían la variante del trastorno identificada como polineuropatía desmielinizante inflamatoria aguda. Esta forma de Guillain-Barré destruye la mielina, un grupo de células protectoras que aísla la superficie de las fibras nerviosas de igual manera que la funda plástica recubre un alambre de cobre.

Según el Dr. Pardo, se considera que este estudio es el más grande de su tipo que ha logrado documentar el rol de la infección por Zika en el aumento de las tasas de Guillain-Barré hasta ahora. Pero advierte que, aunque la investigación ha demostrado la conexión biológica y viral entre la infección por Zika y el síndrome de Guillain-Barré, no ha revelado a través de cuáles mecanismos biológicos el Zika podría iniciar su ataque inmunitario contra los nervios.

El equipo investigador, agrega, sigue reuniendo datos clínicos y muestras de pacientes de los hospitales de Colombia, pero el trabajo se ve restringido por la poca disponibilidad de recursos, y todavía más por el fuerte brote de Zika contra el que Sudamérica continúa lidiando.

Entre los investigadores colombianos que participan en este estudio están Beatriz Parra, Andreas F. Zea-Vera y Lydia Osorio, Universidad del Valle en Cali; Jairo Lizarazo, Hospital Universitario Erasmo Meoz, Universidad de Pamplona en Cúcuta; Jorge Jiménez y Reydmar López-Gonzáles, Universidad de Antioquía y Neuro-Clínica en Medellín; Guillermo González-Manrique y Cindy Beltrán, Universidad Surcolombiana, Hospital Universitario de Neiva; José Vargas, Karen H. Rizcala y  María Morales, Clínica La Misericordia Internacional, Universidad Libre de Colombia en Barranquilla; Jorge Angarita, Clínica MediLaser en Neiva; Gonzalo Zúñiga, Universidad del Valle, Hospital Universitario del Valle en Cali; Oscar Pacheco y Martha Ospina Martínez, Instituto Nacional de Salud en Bogotá. Otros investigadores en Johns Hopkins incluyen a Anupama Kumar, David Cornblath, Laura S. Muñóz y Paula Barreras de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

El presente estudio fue financiado por el Fondo Bart McLean para Investigación en Neuroinmunología, Project Restore de Johns Hopkins, VIREM, el Fondo del Laboratorio de Virología y el Departamento de Microbiología de la Universidad de Valle.

 

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Por | 2017-10-08T13:18:50+00:00 Octubre 7th, 2016|Noticias|Sin comentarios

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